San Vicente de Tagua Tagua · Región de O’HigginsEscuela Zúñiga
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Educación y medioambiente

Agroparque Escolar

Un espacio de la Escuela Zúñiga que vincula el aprendizaje con el cuidado del medioambiente y nuestro entorno rural.

El Agroparque nos invita a conocer la naturaleza, valorar la biodiversidad y compartir la responsabilidad de cuidar los espacios de nuestra comunidad educativa.

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Vista aérea del Agroparque Escolar de la Escuela Zúñiga, con sus huertas, senderos y espacios de encuentro
Una mirada desde lo alto a nuestro Agroparque Escolar · Escuela Zúñiga
Los primeros indicios

Desde Párvulos: las primeras semillas de nuestro Agroparque Escolar

Una pequeña huerta que abrió un camino de aprendizaje y cuidado de la naturaleza

Los primeros indicios de lo que hoy conocemos como el Agroparque de la Escuela Zúñiga nacieron en el nivel de Educación Parvularia, cuando nuestros niños y niñas, acompañados por su educadora y las asistentes de párvulos, comenzaron a crear su primera huerta escolar como parte de un proyecto de clases.

Aquella experiencia acercó a los más pequeños al contacto con la tierra y al cuidado de las plantas. Preparar el espacio, sembrar y acompañar el crecimiento de sus cultivos se convirtió en una oportunidad para aprender a través de la curiosidad, la observación y la participación.

Con la guía y el cariño de su educadora y las asistentes de párvulos, la huerta fue transformándose en un lugar de descubrimientos. Allí, los niños y niñas comenzaron a comprender que la naturaleza necesita tiempo y cuidados, y que cada pequeña tarea puede contribuir a un propósito compartido.

Esta iniciativa, nacida desde el trabajo cotidiano del aula, dio el puntapié inicial a un camino que más adelante tomaría nuevas formas y sumaría otras experiencias dentro de nuestra comunidad educativa.

Así, la historia de nuestro Agroparque Escolar tiene sus primeras raíces en una pequeña huerta de Párvulos: un espacio donde, junto con las primeras semillas, comenzó a crecer una manera de aprender vinculada a la tierra y al respeto por la vida.

Nuestra historia

2017: El Agroparque comienza a tomar forma junto a la Universidad de Chile

Una experiencia que unió educación, territorio y raíces campesinas

En el año 2017, el Agroparque Escolar de la Escuela Zúñiga comenzó a tomar forma a través de una enriquecedora experiencia de colaboración con la Escuela de Sociología de la Universidad de Chile, encabezada por el académico Manuel Canales Cerón. Esta etapa permitió dar cuerpo a una idea compartida: vincular la educación con el territorio, valorar nuestras raíces campesinas y convertir el entorno natural en un espacio de aprendizaje.

El profesor Canales, sociólogo y doctor en Sociología, contaba con una reconocida trayectoria en el estudio del mundo rural, las comunidades campesinas y las transformaciones de los territorios agrarios. Su mirada sobre la importancia de comprender y valorar la identidad de las comunidades permitió establecer un significativo vínculo entre el conocimiento universitario y la realidad de nuestra localidad.

En este contexto, estudiantes de Sociología de la Universidad de Chile comenzaron a desarrollar un trabajo colaborativo con jóvenes de enseñanza media de nuestra escuela, quienes ya habían iniciado experiencias e iniciativas relacionadas con su entorno. Este encuentro permitió compartir conocimientos, intercambiar ideas y reflexionar sobre la importancia de preservar nuestras raíces, valorar los saberes del campo y reconocer la riqueza natural y cultural de nuestro territorio.

En este proceso de aprendizaje y construcción colectiva, la idea del Agroparque fue adquiriendo una expresión concreta a través de los domos invernaderos.

Estas estructuras nacieron con el propósito de proteger y conservar semillas, generar condiciones favorables para la germinación y el cultivo de diferentes especies, y disponer de espacios donde los estudiantes pudieran observar directamente los procesos de siembra, crecimiento y floración de las plantas.

Sin embargo, la propuesta no se limitaba únicamente al trabajo agrícola. Desde su concepción, los domos fueron pensados como verdaderas salas de clases vivas, capaces de conectar la naturaleza con el aprendizaje escolar.

La intención era que distintas asignaturas pudieran integrar sus contenidos mediante experiencias prácticas, permitiendo que los estudiantes investigaran, experimentaran, observaran y comprendieran los fenómenos naturales desde una perspectiva interdisciplinaria.

De esta manera, durante aquel periodo se fue construyendo una experiencia educativa basada en el trabajo colaborativo, el respeto por el medioambiente, la valoración de la identidad campesina y la convicción de que el entorno natural podía convertirse en un valioso espacio para enseñar y aprender.

Aquellos encuentros de colaboración entre la Universidad de Chile y la Escuela Zúñiga estuvieron marcados por una idea sencilla, pero profundamente significativa: reconocer que nuestra tierra, nuestras raíces y los conocimientos de nuestra comunidad también tienen un lugar fundamental dentro de la educación.

Compromiso ambiental

Contamos con certificación SNCAE

La Escuela Zúñiga cuenta con la certificación del Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE).

Este programa voluntario, coordinado por el Ministerio del Medio Ambiente, entrega una certificación pública a los establecimientos que implementan una estrategia integral de educación ambiental en su comunidad educativa.

La certificación aborda tres ámbitos: curricular-pedagógico, incorporando la educación ambiental en los aprendizajes; gestión, promoviendo prácticas sustentables en el establecimiento; y relaciones con el entorno, fortaleciendo la participación y colaboración con la comunidad.

Nuestro Agroparque es parte de este compromiso con el aprendizaje, la naturaleza y el cuidado del entorno.

Conoce la certificación SNCAE en su sitio oficial ↗